El conservadurismo progresista de Midsommar

 El conservadurismo progresista de Midsommar




    En general no soy muy adepto al cine actual, en especial al cine americano. Para mí, la cultura en general está en un declive marcado, en especial desde que las redes sociales se masificaron. El cine fue la peor víctima debido a su condición de entretenimiento masivo y la relación simbiótica entre el imperio mediático de Disney y el universo fílmico de Marvel. La mediocridad ha sido elevada a status de ícono cultural y la cajita feliz de McDonald es adorada sin ningún ápice de ironía, excepto cuando se trata de desacreditar las críticas con la deleznable falacia de "apaga tu cerebro"


Next time, baby

    Sin embargo hoy no voy a hablar de los blockbusters sino de "cine arte" producido con capital americano. Hoy voy a hablar de Midsommar. La compañía A24 tiene cierta reputación por haber sido fundada en teoría para financiar proyectos independientes. El término independiente suele relacionarse con el artista hambriento financiando su proyecto soñado con lo que iba a pagar su renta pero A24 opera dentro de la maquinaria de Hollywood, tanto frente como detrás de la cámara. Entonces hablamos de lo que se llama despectivamente Oscar-bait. Una película hecha por el sistema para darle legitimidad al sistema. Curiosamente los oscares fueron creados precisamente con la intención de darle un aire de legitimidad a la industria del cine en tiempos en que se cuestionaba su condición de arte y más bien se le veía como un entretenimiento y por lo tanto debía ser supervisado por el gobierno de lo Estados Unidos.

    Confieso que tenía cierta curiosidad por Midsommar. Me fascinan historias de pueblos apartados, choques culturales, un regreso al lado más primigenio del hombre (es una visión europeizante pero eso es otro tema). No esperaba que fuera buena pero podía ser interesante. Sin embargo la película peca de efectista, interminables planos que pretenden ser perturbadores, tantos jump scares como remedo gringo de J-horror, un misterio que no es misterio pero la idea es que el misterio no es el punto sino como influye el terror en los personajes pero falla porque los personajes son tan planos como víctimas de slasher de los 80. Entonces, ¿por qué hablar de Midsommar? Suena bastante olvidable, y lo es, pero es interesante por razones extra cinematográficas. Sin que el director se diera cuanta, hizo un retrato de la esquizofrenía millenial.

    
    Podríamos resumir la película en que Dani, la protagonista, pierde todos los vínculos que la ataban a la sociedad moderna, a excepción de su novio pero ambos saben que él no rompe la relación por una combinación de lástima y culpa, sin embargo Dani encuentra una nueva familia en la cerrada comunidad agraria de Harga. La infidelidad del novio, curiosamente llamado Christian, es solo la excusa narrativa para que Dani se pueda deshacer de él sin remordimientos y sacrificar a Cristiano en un ritual pagano. Hay indicios de que Pelle, el amigo sueco que los llevó a esta comunidad, podría emparejarse con Dani por default pero el amor romántico no era el objetivo aquí sino el amor familiar y el amor comunal.

    Hay toda una trama de la reina de la primavera e ir eliminando a los miembros de relleno según dicta el slasher (curiosamente todos los de piel oscura sin aparente ironía) pero la película cae en lo que muchos slashers de la década del 2000 para adelante caen. En un intento de presentar ambigüedad moral, termina poniéndose de lado del asesino. La película nos repite en más de una ocasión que esta gente simplemente están siguiendo su cultura. Después de todo, el público al que va dirigido es un público americano de clase media y con educación universitaria así que comparten estas ideas de relativismo cultural. Sin embargo quisiera ir un poco más lejos. 
Una comunidad cerrada de agricultores que rechazan al mundo moderno y dejan a sus miembros salir en su juventud existe en la vida real, y además en territorio americano. Son los llamados Amish.

    
      ¿La película pudo haber sido sobre los Amish? Tal vez no por las demandas pero pudieron utilizar otro nombre. Tampoco es que sea la primera vez que se retrata a los Amish en el cine, solo basta con ver a Witness dirigida por Peter Weir y protagonizada por Harrison Ford. La cuestión es que los Amish siguen un estricto código de conducta basado en ideas protestantes de trabajo duro y temor moral mientras los habitantes de Harga parecen inspirados en una visión idealizada del movimiento hippie. Viven en perfecta armonía con la naturaleza, los estupefacientes son parte importante de sus rituales y su religión está sumamente sexualizada. No vemos lisiados, los niños son convenientemente dejados como escenografía en caso que un espectador sensible este a favor de la legalización de las drogas y el gore en el cine pero no quiera exponer a los niños y si bien es una sociedad patriarcal, el sexo no es reprimido como suele ser en sociedades patriarcales, tienen un ritual de fertilidad que incluye a una reina y estructuras de poder entre mujeres (los gringos aman eso de separados pero iguales).

    Tal vez la película siendo ambientada en Suecia la hacía mucho más fácil de digerir. Después de todo, ¿cuánto sabe el gringo promedio de Suecia? Los personajes apenas si pasan por la carretera de salida de Estocolmo y encuentran lo que el gringo espera de Suecia, rubias de piernas largas, pero solo de paso. Se podría aplicar el Orientalismo tal como lo plantea Edward Said, lo que ven no es otra realidad sino lo que llevan dentro. Sus propios temores y anhelos. Es una fascinación por la vida sencilla y retirada pero a la vez un pavor por la realidad de tal vida. La fantasía permite eliminar esos miedos y presentarlo en un producto que llena las expectativas de un público decepcionado con la modernidad, alienado de la sociedad y sin fe en el cristianismo dominante pero interesado en religiones "exóticas" de aire new age. Sin embargo está presente un pavor de los americanos urbanos hacia las zonas rurales, el incesto.

 
    El joven Rubén no puede unirse a las orgías ni a la ingesta de drogas, solo ver a la distancia y tambalearse. Sin embargo ni siquiera fue el resultado de una pequeña comunidad cerrada sino que se nos revela que fue "creado" para ser un oráculo. El mayor pavor es así evitado. Rubén no es un accidente sino un homúnculo, un hombre creado en vez de nacido naturalmente. Al igual que Francis Drake de Cien Años de Soledad, una bestia mítica creada intencionalmente no por los misteriosos caminos de la sangre sino por la eugenesia. Y finalmente ese es el espíritu americano, la eugenesia. La idea de que algunos merecen reproducirse y otros no. Algunos nacen mejores y otros nacen peores. La esencia del ubermensch.


   
    La razón por la que Midsommar me resulta curiosa es que cae en la misma fetichización de un pasado que nunca existió que sus adversarios políticos, los hombres blancos obreros y del campo, los llamados rednecks o white trash. Ambos casos son dos caras de la misma moneda. Ante la imposibilidad de imaginar el futuro, se refugian en un pasado que nunca existió. Tomando elementos de diferentes fuentes sin un centro, lo importante es que llene sus necesidades. Postmodernismo en su más puro estado. Un lado dice odiar la postmodernidad en favor de la tradición pero son postmodernistas por definición. El otro lado odia a los intolerantes y cree en la igualdad pero no cree realmente en la sociedad creada por valores liberales y sueña con un regreso al pasado feudal. Ambos no pueden comunicarse. Es la esquizofrenía millenial.

Comentarios

Entradas populares de este blog

!Maten a los bárbaros! Es por su bien

Cowboy Bebop: Comparación entre Pierrot Le Fou y Sad Clown A-Go-Go

Vlad Love o sueños rotos de amor