Wen die Gotter lieben o los amores de Mozart nazi
Wen die Götter lieben o los amores de Mozart nazi
¿Cómo adaptar la vida de una persona notable a la ficción? Más aún con las limitaciones del celuloide. Más bien la pregunta sería como reducir una vida en sí, llena de odios, amores, desamores, sueños y desilusiones. ¿Qué tanto sabemos de una persona tras investigar su biografía? Al final solo proyectamos nuestros propios deseos y dudas sobre la figura histórica, tal como Borges nos lo hizo notar con En Busca de Averroes. ¿Existió un Wolfgang Amadeus Mozart? Nos dejó su música y eso es más que suficiente para mí pero siempre atrae el misterio de este niño genio que compuso su primera sinfonía a los seis años y a temprana edad recorrió Europa solo para terminar rechazado y enterrado en una fosa común. El mito ha sido alimentado con el tiempo pero poco importan los hechos cuando la imaginación es más poderosa. Finalmente como Averroes, solo vivimos en un mundo de nuestra propia creación donde nosotros mismos no somos reales sino la imaginación de alguien más ya que terminaremos muriendo y siendo reinterpretados, sea por familiares y amigos o simplemente como un ciudadano anónimo de una época en que la humanidad decidió que su vida no valía tanto como los bienes de consumo y placeres inmediatos.
Nuestra película de hoy tuvo un origen desafortunado porque le tocó ser concebida como parte de un proyecto que buscaba extirpar la influencia judía/africana de la cultura alemana a través de la revalorización de la gran música que produjo el pueblo alemán en el pasado. Siendo directo, es una película nazi.
Me parece curioso que a la hora de discutir cine nazi, se busque tratar de ignorar su carga ideológica o disminuirla, excepto cuando es imposible como en El Triunfo de la Voluntad. Definitivamente hay un contexto que no puede ser ignorado pero la película favorita de Hitler era Metrópolis de Fritz Lang y como un antiguo estudiante de arte, Hitler admiraba los cortos de Walt Disney. El arte es complicado, mucho más complicado que la actual cultura de la cancelación. Nos afecta en maneras diversas porque los seres humanos somos diversos y complejos. Wen die Götter lieben me pareció una película hermosa así que quise recomendarla.
El título se puede traducir como Aquel a quien los dioses aman, haciendo referencia a un dicho del dramaturgo griego Menandro (Aquel a quien los dioses aman muere joven) mientras a su vez hace referencia al segundo nombre de Mozart, Amadeus. Extraña coincidencia con la película de Milos Forman que saldría décadas después pero no la única. Más detalles después. Existe otra película con un título similar, Whom the Gods Love de 1936, producida por Gran Bretaña y filmada en Salzburgo y otras locaciones naturales. Me pregunto si el revanchismo nazi estuvo detrás del título, ya que Whom the Gods Love fue celebrada en su momento y la cúpula nazi estaba obsesionada con reapropiarse del legado alemán. Incluso ambas películas se centran en la relación entre Mozart y Constanze Weber.
El Mozart de Wen die Götter lieben es reimaginado como un héroe romántico. Su amor desenfrenado es inseparable de su creación artística al igual que su deseo de absoluta libertad. Me pareció curioso que en una película que buscaba exaltar valores nacionales a través de Mozart no dude en presentarlo lleno de fallas humanas. Hans Holt despide carisma en cada una de sus escenas y su Mozart es un personaje entrañable, con la inocencia y el candor de un niño en un cuerpo de adulto. Pero el hecho de ser un niño grande también lo hace caprichoso, egoísta, despilfarrador, infiel e incapaz de ver las consecuencias de sus acciones. Sin embargo es inherentemente bueno y su crueldad es provocada más por ignorancia que por malicia. Podría decirse que es parte de su romanticismo, un ser tan puro que estaba destinado a morir joven porque no podía adaptarse a un mundo impuro como el nuestro. Después de todo, el momento más radiante de Mozart es en la corte de Praga, cuando se olvidaba del mañana en favor del amor y la música, pero cuando decide salvar su matrimonio y asumir su responsabilidad como hombre, decae y empieza a componer El Réquiem. Era un artista que no podía vivir, solo hacer música. Mejor dicho vivir a través de su música, como cuando quiso ser Don Juan durante la composición de Don Giovanni. Así pues, Mozart se desvanece en medio de música, dando fin a la película.
Otra coincidencia notable con Amadeus es la selección musical. Al llegar a Viena, Mozart compone El Rapto de Serallo, después trabaja en Las Bodas de Figaro, un salto de tiempo para Don Giovanni y finalmente lo vemos trabajando en paralelo en La Flauta Mágica y El Réquiem. Podría ser cuestión de gustos musicales o incluso razones dramáticas pero no deja de ser curioso que de la extensísima producción de Mozart se escogieron los mismos títulos. A Salieri solo se le menciona brevemente en Wen die Götter lieben, haciendo referencia que él era el músico de la corte en ese entonces. Los enrevesados caminos de las influencias son indescifrables. Amadeus de Milos Forman es una adaptación de una obra teatral escrita por Peter Shaffer y esta obra ya tiene la selección músical que se usaría en la película. Es solo algo que me llamó la atención.
Para mí, el momento de la película fue el encuentro entre Mozart y Beethoven. Que los historiadores se vayan al demonio porque fue una escena preciosa. El encuentro entre este artista aún joven pero prematuramente acabado y el joven e impetuoso artista dispuesto a tragarse a la conservadora sociedad que rechazó a su héroe. Su discusión sobre la razón de la creación artística me dejó conmovido y luego de la película, seguí pensando en las implicaciones. Claro que estaba el contenido pro-nazi de por medio. Beethoven era el símbolo de la autoafirmación alemana para el régimen nazi, con la Novena Sinfonía como la gran música del pasado alemán. El Mozart de la ficción dice que si su vida tuvo sentido, fue abrir el camino a los jóvenes artistas que le van a seguir, mirando a Beethoven. De esta forma la película se conecta con el proyecto nazi.
¿Se podía hacer esta película en Hollywood? Probablemente sí pero habría muchos cambios para hacerla más entretenida e inspiradora. También estaba el control del gobierno americano sobre la industria y para 1942, América ya le había declarado la guerra al Eje. Finalmente, tampoco es que América sea la tierra de la libertad, a pesar de lo que las películas de Hollywood nos venden. Fritz Lang quiso hacer en 1935 una película que denunciara la segregación racial pero los estudios se negaron rotundamente porque la mayoría blanca estaba muy de acuerdo con la segregación y consideraba ofensivo que se le cuestionara. En 1939 se estrena Gone With the Wind o Lo que el viento se llevó



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