El asesinato de He-Man por los Amos del Mundo
El asesinato de He-Man por los Amos del Mundo
¿Quién determina de que es válido lamentarse? Los sentimientos son espontáneos o de otra forma no son sentimientos. Van más allá de la razón. Incluso yo diría que la razón está supeditada a la parte emocional y existe para justificar los arrebatos de ira, locura, lujuria, etc. Tal vez la razón y los sentimientos no están enfrentados sino son un parte de un todo, a lo que apunta la neurociencia.
Al crecer en un hogar de clase media con ambos padres ocupados en el trabajo, mi niñera fue la llamada caja boba. Muchos de mis recuerdos más tempranos están asociados con la televisión y mayormente con dibujos animados. Buena parte de estos recuerdos son imágenes de He-Man y los Amos del Universo. Era una narrativa extremadamente simple, con héroes y villanos claramente definidos y con objetivos también simples. Pero creo que mi yo de niño estaba fascinado por las extrañas criaturas, tanto en el bando de los malos como de los buenos, las bizarras máquinas pensadas primero como juguetes y la limitada animación que le daba al programa una apariencia de ilustración de cuento de hadas en movimiento. Todo era raro y para mi yo de cuatro años, todo lo que estaba fuera de mi cuarto era aún más raro. Sin embargo He-Man era un mundo seguro, dónde la repetición tanto del formato como del stock footage generaba un comfort, al menos para mí. Me gustaba jugar a reconocer escenas usadas en otros episodios. Curiosamente volví a jugar el mismo juego diez años después, cuando vi Neon Genesis Evangelion que está en las antípodas de He-Man.
No creo que el show tenga mucho valor para un espectador adulto. Es un programa para niños en toda la regla. Después de todo fue financiado por Mattel para promocionar su línea de juguetes Master of the Universe en un momento en que la Reaganomics había desregularizado los programas televisivos, así que podían pasar media hora de comerciales para niños (a excepción de los mensajes para el público al final de cada episodio para contentar a los poderosos grupos de padres). Curiosamente la serie se lanzó unas semanas después de mi nacimiento, así que ambos somos contemporáneos. Era un momento en que la cultura americana se volteaba hacía atrás por el agotamiento de los movimientos de izquierda, la exitosa contraofensiva del gobierno americano contra el feminismo y los movimientos de igualdad racial y el empobrecimiento de las zonas urbanas durante la década del 70. La realidad era muy horrible así que la gente quería volver atrás, a los tiempos de seriales (Star Wars), vaqueros (Ronald Reagan), fantasías (DnD) y en general a los buenos tiempos en que las mujeres se quedaban en la cocina y los negros eran sumisos o invisibles. La línea Master of the Universe nació de la frustración de Mattel por haber rechazado hacer juguetes para Star Wars cuando se lo ofreció un joven George Lucas.
Los 80 vivían fascinados con los 50, el paraíso perdido para los americanos, antes del feminismo y el movimiento de derechos civiles. Desde hace más de diez años la cultura pop vive fascinada por los 80 y curiosamente no consigue moverse a los 90 a pesar que ha habido intentos. Tal vez porque lo que definió a los 90 fue el cinismo y el deconstruccionismo mientras los 80 son "inocentes" al querer replicar al paraíso perdido que fueron los 50. Lo que es diferente con la nostalgia del pasado es que antes era crear a partir de modelos antiguos y modernizarlo según las necesidades, ahora es sobre "franquicias".
Podría decirse que la cultura actual es una copia de una copia de una copia. Cada vez más degradada por la incapacidad de renovarse con una nueva interpretación que diga algo sobre nuestros tiempos, además del pavor ominoso a buscar nuevas ideas y la resignación de aceptar que el sistema actual está roto pero hay que continuar replicándolo ad nauseaum porque la otra opción es el vacío absoluto. En una de sus lecturas, George Lucas comentó que después de que las corporaciones comprarán los estudios de Hollywood en los 60, los ejecutivos entendieron que no sabían nada de cine así que contrataron jóvenes graduados de la escuela de cine porque ellos debían saber sobre cine. El resultado fue El Nuevo Cine Americano. Sin embargo después de un tiempo, los ejecutivos dijeron a los directores "nosotros sabemos más que tú sobre cine así que cállate y escucha".
Después de la huelga de escritores del 2007, ya ni siquiera podemos tener escritores para callar porque ahora todo es hecho por algoritmos y escritores no sindicalizados que fueron contratados por nepotismo. La distancia entre los ricos y los pobres ha llegado a su punto más alto desde la post-guerra y el arte de masas lo refleja. Todo es pre-fabricado.
¿Qué nos dice sobre nosotros que el cine industrial busca destruir los íconos de la infancia para reemplazarlo por un casting "políticamente correcto"? Creo que la mejor pregunta sería qué es un ícono de la infancia. Ya sabemos que las corporaciones son dirigidas por hijos de putas sin empatía, hombres maquina como diría Chaplin. Sin embargo duele cada vez que joden a un personaje ficticio. A algunos seguidores de la crítica de la cultura les gusta ver a íconos pop como Batman y Superman como mitos modernos. Sus historias se cuentan de diferentes maneras pero mantienen cierta estructura básica e influyen en millones. Para mí es una exageración y darle demasiado poder a las corporaciones, porque de ser así las corporaciones tendrían un poder comparable al de la religión antes de la muerte de dios. No serían los mandamases solamente por su poder en sí mismo sino por ser "virtuosos" y elevados encima de la chusma, guardianes del bien y la decencia.
Ouch...
Al final todo el asunto de Master of the Universe Revelations (finalmente llego a la novedad del día) es un tira y afloja entre Mattel y Dreamworks, ahora dueña de la difunta Filmation. Si bien la línea de juguetes fue creada por Mattel, los personajes clásicos como el príncipe Adam, Orko, entre otros fueron creados para el show de TV, al igual que el status quo que todos recuerdan (los minicomics que venían regalados junto a los juguetes de MOTU contaban una historia en que He-Man era una especie de Conan con tintes futuristas y Skeletor tenía su propia espada del poder). Es la táctica ya común de buscar los huecos en el contrato, en este caso cambiando los personajes dentro de la marca MOTU porque todo lo que importa en estos días es la marca en sí. Después de todo las corporaciones son virtuosas, si odias a Revelations, eso significa que eres un virgen resentido que odia a las mujeres y probablemente tiene ideas nazis. Lo triste es que de verdad atrae a algunos nazis misóginos que aprovechan para hacer propaganda a sus ideas mientras tontos bienintencionados caen en la adoración a las marcas para mostrar su lealtad al feminismo y el colectivo LGBT. O tal vez solo tienen bajísimos estándares, quién sabe.
Aún no se responde la pregunta sobre los supuestos íconos de la niñez. ¿Por qué habría de importarme el último descalabro de netflix? Me guste o no, He-Man es una de mis primeras memorias. No puedo negar que de niño varias veces grité "yo tengo el poder" o imité la risa de Skeletor. Tal vez lo que más extraño es esa sensación de asombro que sentía ante todo. Ahora soy un hombre cínico y desencantado. ¿Será que lo que busco es ese niño que podía ver He-Man sin fijarse cínicamente en todos los huecos argumentales y asombrarse por su mundo de juguete? El paraíso perdido, excepto que según recuerdo mi infancia no fue un paraíso. Al final sólo soy un hombre limitado por el tiempo y el espacio y me tocó vivir una época dónde la nostalgia ha sido enlatada.






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