El terror soviético (literalmente) en Viy

 El terror soviético (literalmente) en Viy


    Además de ser una película notable en sí misma, Viy (1967, Konstantin Yershov & Georgi Koprachyov) también tiene la distinción de ser la primera película de terror producida por la difunta Unión Soviética. El partido no quería promover la superstición entre una población que acababa de salir bruscamente del feudalismo (una situación similar a la China actual y su prohibición de mostrar fantasmas en el cine) pero el cine había empezado a distanciarse de la estricta dogma partidaria desde el deshielo de Khruschev y ni el golpe de estado de Brezhnev pudo enderezarlo. La película consiguió la aprobación del partido por tratarse de una adaptación fiel de un cuento de Nikolai Golgoi, así que caía dentro de la promoción de la cultura en vez de simple superstición o explotación del morbo.

    La intención de los cineastas es hacer un cine popular, un cine de masas. El humor está presente a lo largo de toda la película e incluso en los momentos de horror, Pannochka hace un puchero de frustración similar a una niña a la que no le salió una travesura. El protagonista Khoma Brutus, también apodado "el filósofo", es un everyman en toda la regla, atrapado no solo por las fuerzas sobrenaturales que lo acosan en las noches sino por las fuerzas de los hombres que lo acosan en el día. A pesar de su apodo y posición relativamente privilegiada en comparación con los serfs que lo rodean, tiene características de un pícaro pues depende solamente de su ingenio en un mundo amenazante y sus únicos intereses son la supervivencia y el ascenso social. Un auténtico filósofo para los tiempos del estancamiento soviético.


    ¿Cuál es el horror de Viy? Lo sobrenatural viene en pequeñas dosis y no es el detonante de la tragedia porque Khoma puede irse cuando quiera. Más bien ni siquiera quería venir en primer lugar. Lo que lo detiene junto al cadáver de la bruja es la presión muy humana de los poderosos y las promesas de recompensa material. Su situación era muy fácil de entender para un soviético promedio, buscando quedar bien en frente de la burocracia y de ser posible conseguir un mejor puesto, siendo la otra opción ser deportado a Siberia o de frente ejecutado. La paranoia es el horror de Viy, Khoma no puede estar seguro en ningún sitio pues tanto en el día como en la noche es observado. Curiosamente el monstruo que le da nombre a la película es el rey de los gnomos que puede verlo todo cuando sus esbirros le levantan sus enormes y pesados párpados.

¿La KGB?

    ¿No es acaso Khoma un aspirante a burócrata? El equivalente feudal sería sacerdote y Khoma es un seminarista pero tanto Khoma como sus compañeros no parecen tomar sus votos muy en serio. En esos días, el seminario era una forma de ascenso social porque aseguraba tres comidas al día y techo por toda una vida. Hasta el mismo Stalin fue al seminario durante su adolescencia, presionado por su madre. Los muchachos del seminario actúan más como cadetes, esperando con ansías la licencia para salir a buscar chicas y caer en toda clases de indulgencias. En Viy, nadie cree realmente lo que dice y es sincero solo en voz baja o dónde no puede ser visto. La paranoia no es solo de Khoma sino de la misma sociedad, una sociedad acostumbrada a mentir y a actuar.

    Tal vez donde más podemos apreciar el doble discurso es en la aldea de Pannochka, en especial fijándonos como los pobladores hablan de ella. Cuando se anuncia la muerte de Pannochka, todos lloran y se lamentan. Al pasar su ataúd, una señora entre lágrimas lamenta que será de su vida sin su Pannochka. Sin embargo la misma señora se refiere a Pannochka como "esa perra" en la víspera de la tercera noche, otra señora comenta que se podía esperar de esa Pannochka al ver lo acabado que se encuentra el seminarista e incluso la guardia de Khoma tiene historias de Pannochka que compartir con su invitado/reo. Todos parecían saber en mayor o menor medida de la brujerías de Pannochka, parecía haber resentimiento real hacia ella pero la misma gente lloró en su funeral. Podríamos decir lágrimas de cocodrilo, buscar congraciarse con el patrón pero hay otra lectura más interesante para mí.

    Este cuadro pertenece a un documental acerca de la muerte de Stalin. Miles de personas se movilizaron espontáneamente para llorar por su líder muerto. Podemos culpar a la propaganda estalinista y sin duda hubo mucho de ello pero esta gente sufrió directamente por las políticas del hombre de acero soviético y aún así lo lloraron como si se tratara de su padre. Lo que me pregunto es que habrán sentido estas personas cuando tres años después Khruschev hizo público los crímenes de Stalin y ahora súbitamente no solo era lícito sino un deber patriótico distanciarse del antiguo líder.

    Viy es estrenada 14 años después de la muerte de Stalin, 11 años después de XX Congreso del Partido y 3 años después del golpe de estado conservador de Brezhnev. Al año siguiente las tropas soviéticas aplastarían la Primavera de Praga. ¿Hay algo en lo que se pueda creer? La misma película desacredita todo lo que vimos pues acaba con dos conocidos de Khoma señalando que el relato está lleno de huecos y probablemente nada pasó, solo una historia para divertir una tarde en medio del trabajo. Si algo se puede aprender es que a Khoma le faltó valor. Esto es leal al cuento original pero me pregunto si se puede recontextualizar. Tal vez al hombre aplastado por el sistema le falta valor para resistirse a las amenazas del sistema porque siempre le queda su pequeño círculo interior. Ni con todos sus horrores, el sistema opresor puede penetrar a menos que se lo permita.

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