El paralelismo edípico de Sabishinbo y Back to the Future

 El paralelismo edípico de Sabishinbo y Back to the Future


    Revisar los debates por patentes resulta sumamente curioso porque generalmente se ve como personas en diferentes lugares del mundo estaban trabajando en el mismo proyecto y crearon algo muy parecido sin haber estado en contacto o incluso sin saber la existencia del otro. Obviamente el nacionalismo tiñe estos debates. Solo basta mirar la invención del cine. Los anglosajones insisten que Thomas Edison es el padre del cine mientras el resto del mundo reconoce a los hermanos Lumiere como los padres del cine. Los anglosajones insisten con la autoría de Edison a pesar que ellos terminaron adoptaron el invento de los Lumiere. Yo soy de la opinión que el género humano es quien avanza con cada descubrimiento y el conocimiento acumulado es el responsable pero eso no satisface el ego y mucho menos al copyright.

    En el mundo de la creación artística sucede lo mismo. Las ideas se repiten no sólo por influencia directa sino por el entorno e incluso la época. Esto nos lleva a dos películas sumamente parecidas pero a la vez muy diferentes entre sí, Sabishinbo (también conocida como Lonely Heart) de Nobuhiko Obayashi y Back to the Future de Robert Zemeckis.

    Sabishinbo se estrena el 13 de abril de 1985 mientras Back to Future, siendo un blockbuster, se estrena el 3 de julio de 1985, durante el verano americano. Así Sabishinbo se estrenó primero pero poco importa porque las películas americanas suelen tener más de un año en preproducción sin incluir el proceso de efectos especiales. Además que era una "oscura" película extranjera. Ambos eran proyectos comerciales, hechos para atraer gran público. Durante la primera mitad de los 80, Obayashi había adquirido cierto prestigio en el subgénero de películas de idols. La idea era simple, promover a una estrella juvenil en ascenso con una película y un single interpretado por la protagonista que aparecía al final de la película. Otros títulos de Obayashi de este estilo son School in the Crosshairs y The Little Girl Who Conquered Time (el famoso anime Toki Kakeru wa Shoujo es en realidad una secuela/spin-off de la novela llevada por Obayashi al cine). Incluso podría debatirse que la más famosa película de Obayashi en occidente, Hausu, tiene elementos claros de cine idol.


    Sería muy largo definir lo que es una idol pero el gancho principal es su juventud e inocencia. Según el escritor Shusaku Endou, los japoneses se sienten sumamente atraídos por figuras maternales que los aceptan con sus fallas en vez de señalárselas. En general, Japón siente más empatía por la debilidad que por la fuerza. Glorifica a perdedores como el Shinsengumi y adora a las idols por su supuesta debilidad, el hecho de no venderse como profesionales sino como chicas adolescentes dando su mejor esfuerzo y pidiendo el apoyo del público, en general varón y con una terrible higiene personal.


    No hay un equivalente en la cultura americana porque siendo competitiva e hiperindividualista, sólo se puede valorar el éxito. El individuo vive bajo la culpa de alcanzar su máximo potencial para poder consumir. No lograr el éxito es un pecado mortal. Citando a la película Patton, perder es antiamericano. En cambio Japón ha estado lidiando con el trauma colectivo de la gran derrota por la mitad del siglo XX. Curiosamente el ejército americano ha perdido en numerosas ocasiones pero siempre encuentra excusas, generalmente culpando a los malditos liberales mientras demanda más apoyo a las tropas en sus invasiones colonialistas.


    Y justamente en la década del 80 vino la corriente neoconservadora liderada por Reagan y el cine de estudio se subió al coche sacando una hilera de películas violentas y patrioteras, porque violencia y patriotismo siempre van de la mano, para desterrar esa sensación de fracaso que quedó tras Vietnam. La corriente neocon se basa en un individualismo casi sociópata, anulando a los servicios del estado para que los millonarios estén excluidos de impuestos. Los millonarios se hicieron billonarios pero la prosperidad nunca llegó a la clase trabajadora. Los Estados Unidos se empobrecían mientras al mismo tiempo Japón vivía una prosperidad sin precedentes por la burbuja económica. La industria americana del automóvil colapsaba frente al avance de la industria japonesa.

    En este ambiente Sabishinbo y Back to the Future surgen. Ambas se basan en una premisa similar. Tienen a un protagonista adolescente con inclinaciones artísticas, Hiroki con la fotografía y Martin McFly con la música. Ambos viven en un hogar disfuncional con un padre emocionalmente ausente, el padre de Martin oculta su amargura por su mediocridad con la televisión y resignación mientras el padre de Hiroki vive completamente dedicado al trabajo como se espera de los varones japoneses y oculta sus emociones porque así debe ser un hombre. Quien dirige el hogar en ambos casos es la madre, una figura gruñona y autoritaria. Los respectivos protagonistas se preguntan cómo habrá sido su madre de joven y la fantasía permite un encuentro entre el adolescente y su madre adolescente. Como no podía ser de otra forma, surge Edipo.


    Sabishinbo es fantasía, incluso podría decirse realismo mágico considerando el énfasis que se da a establecer el entorno hasta que lo fantástico aparece pero el costumbrismo continua hasta el final. Back to the Future es ciencia ficción al estilo americano, busca que su público acepte un concepto tan absurdo como un DeLorean que viaja por el tiempo como verosímil. Es la mano invisible del cine americano, potenciado por costosos efectos especiales. Sin embargo en ambos es la madre quien busca el incesto. En Back to the Future, Lorraine es sexualmente activa para contrastar con la supuesta decencia que tanto la madre como el imaginario popular americano atribuyen a la década de los 50. En Sabishinbo, el sexo no se toca porque la estética es kawaii. Sabishinbo siente admiración hacia Hiroki por su carácter artístico pero su atracción sólo se expresa en esperarlo en la escalera de su casa, provocando lágrimas en el público nipón. Podría decirse que el sexo está ausente por la imaginería romántica que el protagonista da a su amor hacia Yuriko Tachibana, su dama idealizada distante que contrasta con su amiga de la infancia, una presencia sólida. Cabe mencionar que Yuriko y Sabishinbo son interpretadas por la misma actriz, Yasuko Tomita.

    La mayor diferencia entre Sabishinbo y Back to the Future es la resolución. Lorraine misma termina rechazando la consumación del incesto por un instinto maternal inherente pero Hiroki retribuye los sentimientos de Sabishinbo, convenientemente poco antes que desaparezca por la lluvia. Lorraine termina siendo conquistada por George McFly cuando este supera sus miedos y se convierte en un hombre, un triunfador. Mientras que en Sabishinbo, se nos informa que la madre de Hiroki, la Sabishinbo original, amaba a un muchacho de su secundaria también llamado Hiroki que tocaba el piano pero este amor nunca se realizó así que terminó casándose con otro (curiosamente, tanto Hiroki como Martin tienen el nombre del primer amor de la madre). Lorraine felizmente acepta su posición de mujer trofeo para un geek pero hay una frustración en Sabishinbo. Entra la famosa frase japonesa "shikata na gai", traducido más o menos como "no se puede hacer nada al respecto". El fatalismo japonés que puede verse en todas sus expresiones culturales.

    La cultura japonesa es colectivista mientras la cultura americana es hiperindividualista. En Estados Unidos, todos los problemas de la vida son causados por una falla individual. La solución descansa meramente en la elección personal. El hombre es dueño de su destino, para bien o para mal. Aquí no existen problemas sociales ni ventajas injustas, los pobres son perdedores porque no tienen carácter o simplemente porque son flojos. Por eso el socialismo nunca impactó en Estados Unidos y terminó convirtiéndose en anatema mientras hizo un tremendo impacto en Asia.


    El Happy Ending no podía ser Martin McFly volviendo a su vida normal porque sería volver a la mediocridad cotidiana. Martin termina reescribiendo la historia, no solo el pasado sino el futuro porque tal como dijo el director Strickland, ningún McFly triunfo en la historia de Hill Valley. Curiosamente en una narrativa obsesionada con la agencia personal, el protagonista debe cambiar su historia familiar para poder alcanzar el éxito. Obviamente tomo como referencia solo la primera película porque fue concebida como una película individual y no como la primera parte de una trilogía. Ahora los McFly son una familia de éxito porque la satisfacción personal está enlazada con lo material. Un cuento de hadas reaganita.

    Los japoneses tienen una visión fatalista del mundo, donde el hombre está a la deriva en medio de fuerzas incomprensibles para él, tanto físicas (la sociedad) como metafísicas. El hombre nace con un karma y debe afrontar lo que le tocó, para bien o para mal. Así Sabishinbo no es sobre reescribir el pasado sino aprender a vivir con él. La felicidad viene del interior y en este caso específico, dejando atrás los sueños de juventud. Como la madre de Hiroki dice, el Hiroki que ella ama ahora es malo con los estudios y no le gusta tocar el piano. Incluso Hiroki deja de lado sus aspiraciones artísticas y termina heredando el templo budista de su padre, basicamente convirtiéndose en él. No es un Happy Ending pero tampoco es una tragedia. Es presentado como un final agridulce, como son los recuerdos de la juventud.

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