Cowboy Bebop: Comparación entre Pierrot Le Fou y Sad Clown A-Go-Go
Comparación entre Pierrot Le Fou y Sad Clown A-Go-Go
En la actualidad, todo es un producto de consumo rápido y descarte inmediato, incluso las relaciones humanas. El poder económico busca mantener al consumidor en un estado perpetuo de excitación por un nuevo producto, consumir el producto vorazmente y luego emocionarse por otro producto. Se vuelve más notorio con las series originales de Netflix por ser distribuidas en bloque, con todos los episodios disponibles el día del estreno. Se crea expectativa con las redes sociales y apelando a la nostalgia (incluso IPs originales como Stranger Things) para que luego, independientemente de su recibimiento, sean olvidadas casi instantáneamente.
¿Vale la pena discutir el live action de Cowboy Bebop? No es un tema controversial, ha sido recibido con casi unánime rechazo. Ya desde el anuncio oficial, el fandom mostró su desaprobación por variadas razones. El recibimiento de la crítica ha sido mixto a pesar que cumple con las cuotas de diversidad, cinismo corporativo y valores de producción "competentes" creados por softwares confiables siendo usados de la forma habitual y segura. La misma fórmula que ha sido premiada por la crítica tantas veces. Finalmente es un producto que es esencialmente un producto. Un objeto del mercado hecho para el consumo masivo basado en una propiedad intelectual que tiene una relativamente pequeña pero leal fanaticada en internet. Perfecto para los algoritmos de Netflix. Sin embargo creo que analizándolo, podemos encontrar males endémicos en la manera de hacer cine de estos tiempos y barreras culturales entre América y Japón. Quisiera centrarme en un episodio de la serie original y su remake en Netflix, el capítulo de Mad Pierrot, episodio 20 del anime y episodio 8 del live action.
La diferencia más notoria entre los dos episodios es que el anime es presentado como una película de terror con el asesino en serie Mad Pierrot mientras el live action se presenta como un capítulo de acción standard con un enemigo excéntrico. El anime es mayormente autoconclusivo, lo que le da la libertad de explorar distintos géneros y escenarios. Mientras tanto el live action va por una narrativa continua, lo que le limita a pesar que la intención oficial era expandir la historia. Siguiendo los pasos de Lost o Games of Thrones, se tiene la idea que un público adulto desea una historia con misterios que se van revelando en vez de una trama autoconclusiva similar al sitcom o las series policiacas.
El Mad Pierrot del anime es una criatura de horror. Ya desde su introducción se nos presenta con habilidades aparentemente sobrenaturales. Pierrot no está limitado por las leyes de la física ni del sentido común. Es una caricatura en un mundo semi-realista como Cowboy Bebop
Su diseño ayuda a enfatizar lo antinatural del personaje. Basta ver su cuerpo imposiblemente esférico con un rostro normal y piernas delgadas. Contrasta fuertemente con el diseño espigado pero proporcionado de Spike Spiegel. Como se mencionó antes, Pierrot no salta sino flota. Las balas no lo lastiman y sale ileso de una enorme explosión. Como todo monstruo que se respete, Pierrot no revela sus secretos en su primera aparición. Después de todo, se nos da la información necesaria en su primera pelea con Spike. Mad Pierrot es un oponente invencible excepto por su fobia a los gatos
En contraste, el Mad Pierrot del live action carece no sólo de misterio (una doctora da una exposición a Vicious) sino que está limitado por las leyes de la física. En su primera pelea nos muestra que flota gracias a unas botas y Spike hace otra exposición para explicar al público que su barrera es un mecanismo con nombre propio. Su diseño parece un Joker rechazado. Todo esto lo vuelve mucho menos amenazante pero al público americano le gusta que le expliquen las cosas.
Hay numerosos reviews que indican que el problema es el paso de la animación al live action pero creo que si bien es acertado hasta cierto punto, el problema de fondo es mucho más profundo. El cine americano está construido alrededor de la mano invisible, donde la cámara es como una ventana imaginaria, la llamada cuarta pared, dónde el espectador puede ver la acción. Es casi voyeurista porque la idea es que el público está viendo una acción real, o al menos lo más cercano posible a la realidad.
El arte japonés influyó notablemente en el impresionismo por no limitarse a una pasiva imitación de la realidad sino a una estilización que buscaba expresar una sensación. El cine japonés tiene una historia casi tan antigua como el cine mismo. Al igual que el cine occidental fue influenciado por el teatro, el cine japonés fue influenciado por el Kabuki y el teatro Noh.
El público americano debe convencerse que la acción que esta viendo es realista, lo que limita la fantasía y la exageración. Si no es realista, entonces es camp o simplemente cutre. No diría que Japón es inherentemente kistch pero están más abiertos a aceptar lo imposible en la pantalla, como un monstruo gigante con un cierre en su espalda. Un personaje como Mad Pierrot pierde mucho en su paso a USA.
Una diferencia fundamental entre el anime y el live action es que el anime prefiere insinuar o dar a entender lo que sus personajes sienten y piensan mientras el live action es un producto digerido, donde los personajes dicen sus sentimientos frente a la cámara. Aparte del hecho que el live action es entretenimiento y la cultura actual considera que el entretenimiento debe hacer pensar lo menos posible a su público, también esta la barrera cultural. Los japoneses consideran que es descortés mostrar sentimientos frente a otras personas, incluso a miembros de la familia. Lo ideal es resolver los problemas por uno mismo en vez de compartirlos. Esto genera una profunda neurosis en la sociedad japonesa.
Nosotros como público sabemos que en el anime la tripulación del Bebop se preocupan los unos por los otros. No se lo dicen abiertamente y suelen comunicarse con chascarrillos pero hay líneas, miradas y sobre todo acciones que nos demuestran la camaradería entre estos rechazados de la sociedad. Faye dice que lo que le pasa a Spike no es su problema pero busca esconderle el reto de Pierrot e incluso va a rescatarlo en el último momento. Mientras tanto, el live action nos restriega en la cara que la tripulación del Bebop son una familia. Hasta Jet lo dice directamente cuando salen a jugar bolos para celebrar un cumpleaños simbólico de Faye. Mejor dicho, los personajes en el live action dicen lo que sienten mientras los personajes del anime no siempre dicen lo que sienten, lo que los hace más complejos y paradójicamente, realistas.
Si fuera a resumir las diferencias, diría que el anime busca que su público no tome todo lo que ve literalmente mientras que en el live action, lo que ves es todo lo que hay. Cowboy Bebop se hizo en un momento en que la industria del anime pasaba por un boom debido al éxito de Neon Genesis Evangelion, con canales pidiendo más animes para llenar su programación y directores ganando más libertad creativa porque Eva probaba que había una audiencia para un producto más sofisticado a pesar que el anime era visto como un entretenimiento para niños y otakus. Por supuesto que este boom fue relativamente corto y terminó absorbido por la industria para luego terminar en el horario de medianoche con producciones hechas por y para otakus, Love Hina se estrenaría un año después de Cowboy Bebop, pero dejó las memorias. El live action es la reapropiación del mercado a un producto que quiso ir más allá de ser solamente un producto. La imaginación fue mutilada para encajar en un molde prefabricado.
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