Hi no Tori o Fénix de Kon Ichikawa, oda a la vida

 Hi no Tori o Fénix de Kon Ichikawa, oda a la vida


    Kon Ichikawa fue reconocido como un maestro en occidente durante la década de los 50, cuando el cine japonés sorprendía al mundo con su complejidad y sutileza. Mayormente se asocia su nombre a El Arpa Birmana aunque hizo varias películas reconocidas como Enjo, Nobi, La Venganza de un Actor, Olimpiadas en Tokyo entre otras. Sin embargo, sobre Ichikawa cayó la quiebra de los estudios japoneses al llegar la década de los 70, con directores japoneses teniendo que escoger entre proyectos comerciales o aferrarse a su independencia con bajísimos presupuestos. Ichikawa amaba el proceso del cine así que no tuvo problemas en aceptar encargos comerciales. Esta etapa de Ichikawa es ciertamente controversial por decirlo de una manera delicada. Algunos indican que su esposa Natto Wada dejó de escribir guiones para Ichikawa a fines de los 60, cuando Ichikawa saltaba al cine comercial. Nagisa Oshima, férreo independiente y el chico malo de la nueva ola japonesa, lo llamó "sólo un ilustrador"; haciendo referencia a que el cine comercial japonés suele ser adaptaciones de mangas, series televisivas o novelas populares. Efectivamente Ichikawa trabajó en múltiples adaptaciones, siendo uno de sus trabajos más populares en Japón la serie de películas del detective novelesco Kosuke Kindachi, comenzando con La Familia Inugami en 1976.

Ichikawa y su estrella Topo Gigio en el set de
Topo Gigio y El Globo Rojo

        Algún impertinente podría llamar vendido a Ichikawa pero esto es incorrecto. Ichikawa amaba el cine y quería hacer películas que le interesaran. Incluso en encargos comerciales, él ponía su toque personal como el trauma de la Segunda Guerra Mundial, su humanismo, el artificio del cine, su amor por la fantasía y la imaginación, etc. Después de todo Ichikawa decidió dedicarse al cine tras ver un corto de Mickey Mouse.

    Así llegamos a Hi no Tori, traducida literalmente Ave de Fuego. Aparentemente tuvo distribución en España hace muchos años con el título de Hordas Salvajes. Basado en el primer arco del manga Fénix del mítico Osamu Tezuka. El manga que Tezuka concibió como su obra maestra, como el manga por el que lo iban a recordar. Cada arco presenta diferentes personajes y épocas pero lo que los une es el misterioso Fénix, el ave inmortal de quien se dice que quien beba su sangre obtendrá la vida eterna. En 1978 se estrena una adaptación live action del manga, porque los live action han existido por casi tanto tiempo como el manga.

    Ya la primera escena nos deja claro el tono de la película, con el Fénix presentado como un ente inconcebible, algo más allá de la comprensión humana. La sola presencia del Fénix puede cegar a los hombres y quema los matorrales. El cazador Yumihiko es reclutado por la reina Himiko. legendaria gobernante de Yamatai, para cazar al Fénix pero no lo convence la riqueza ni la gloria sino que siente su orgullo de cazador herido al ser incapaz de matar al Fénix en su primer encuentro, su vista se nubla y sus flechas se queman al acercarse a él. Toda la acción sucede en un descampado, escenario favorito de Ichikawa, pero los créditos iniciales se trasladan a un campo de trigo. Aquí esta el orgullo necio, la ambición y la muerte contrastada con la sencillez y la vida.

    A primera vista Fénix parece una película familiar pero es difícil de ver. Los diferentes personajes pasan por enormes sufrimientos, vemos masacres y opresión, fanatismo y muerte. La historia está ambientada en el mítico reino de Yamatai pero se puede hacer fácilmente la conexión al Japón Imperial con el culto a la reina Himiko, diosa autodeclarada, y un reino expansionista. Me parece que en el manga también hay una conexión con Japón Imperial pero no es tan directa como en la película que se plantea más directamente el tema del fanatismo ciego y el autoritarismo. El guerrero Sarutahiko demuestra a lo largo de la película que es una persona cálida y compasiva pero su fanatismo hacia la reina Himiko lo llevó a destruir la aldea del niño Nagi, a quien termina cuasi-adoptando como una penitencia. ¿Serán los crimenes de guerra del ejército imperial?

    Nosotros como espectadores sabemos que toda esta guerra provocada por Himiko es en vano porque los mongoles vienen con sus caballos a arrasar todo a su paso, liderados por Jingi el conquistador, interpretado por el legendario actor japonés Tatsuya Nakadai. Durante la mayor parte de la película es acompañado de Uzume, una prisionera de guerra que solía vivir en la misma villa que Yumihiko. Uzume se salva de ser abusada por pretender ser una mujer fea pero aún así Jingi siente una atracción hacia ella.

    Hay un existencialismo que atraviesa la cinta. Los personajes luchan por vivir pero no pueden huir de la desgracia, los poderosos abusan de los débiles sin ninguna retribución, los gobernantes deliran en su propio poder. ¿Cuál es el punto de vivir en este mundo? Y todo con efectos de caricaturas y segmentos animados.


    Ojo que durante la década de los 60, el estudio Mushi Productions de Tezuka realizó algunas series live action con segmentos animados como The Vampires (1964) y esta técnica ya había sido usada por Superman en su serie televisiva de los 50. Me parece que esto es una referencia para el público nostálgico por estas producciones pero se pierde fuera de contexto.

    En los mangas de Tezuka era común el humor que rompe la cuarta pared, un humor autorreferencial y autoconsciente. Me parece que la película sigue esta línea, siendo el cine japonés libre de la mano invisible del cine americano. Finalmente, el cine americano se divide rígidamente en géneros mientras otros cines se permiten cruzar diferentes estados de ánimos porque citando a Alan Moore, la vida no tiene género. Así pasamos de humor caricaturesco a la absoluta tragedia. El gran Tomisaburo Wakayama, recordado por interpretar a Itto Ogami en la serie de películas de El Lobo Solitario y su Cachorro, puede usar una nariz prostética que le hace parecerse a un personaje de manga pero sacar lágrimas con su interpretación de Sarutahiko.

    Los personajes van muriendo, los súbditos de la reina Himiko se dan cuenta que ella no era una diosa y Jingi termina como dueño de todo lo que se ve en el film. La conclusión parece desoladora pero Uzume nos recuerda que la vida continua incluso cuando todo parece perdido. La vida se renueva a través de las siguientes generaciones, en este caso el hijo de Sarutahiko y Uzume dentro de ella. Una diferencia entre el manga y la película es que el manga va más sobre la cultura japonesa absorbiendo todo lo que entra en ella, como la escritura china o los caballos, mientras la película va más por un sentido existencial. Se hace referencia al mito fundador de Izanagi e Izanami que explica tanto la creación del mundo como la muerte. Concisamente se da a entender la futilidad de la guerra y el vacío del poder. Finalmente es Uzume, una mujer de una villa vencida, quien vence a Jingi el conquistador. Su carácter fue más fuerte que él.

    Finalmente de lo que va Hi no Tori de Kon Ichikawa es sobre el deseo de vivir y el deseo de amar. Es el Eros contra el Thanatos. El amor contra la muerte. Un tema que parece repetirse es el vínculo con la madre, Uzume con su hijo no nacido y en el epílogo, Hinaku deja ir a su hijo Yamato Takeru para que tenga un futuro sabiendo que jamás volverá a verlo debido a su enfermedad. Es el Fénix quien le dice a Takeru que debe vivir porque ha nacido, esa simple razón es suficiente para justificar su existencia. Los japoneses han sido capaces de sobrevivir a tantas catástrofes porque se niegan a rendirse cuando todo está en su contra. Finalmente Hi no Tori es una película sobre el pueblo de Japón que enfrentó la tragedia pero no se dejó doblegar por ella. Se podría decir que es sobre vivir en la agonía y se aplicaría a toda la humanidad.

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